Busqué en tu alcoba los versos que faltaban
de una noche de labriegos y comensales
de la boca para afuera aquellos que estaban
de los labios el intento de beber tus manantiales,
rogué al cristo de los laureles caídos
la marca de la sangre de una vena entristecida
pastor de la mentira me dejó tendido
donde crea el visionario la rueda de la vida,
acerqué impulsos, con mentas en la noche,
de puro bohemio con el vaso embebido
de tanta angustia y pronunciado derroche
conté los besos cuando ya te habías ido.
Busqué las migas en la mesa del olvido
donde sobra la excusa que hasta ayer me debías
y entre sueño y derrumbe de cada derribo
me callé para siempre en la calle dormida!